Tutorial de Nori
Tu perro te habla todo el tiempo, aunque no use palabras
Tu cachorro bosteza justo cuando alguien lo abraza. Gira la cabeza cuando intentan acariciarlo. De repente deja de aceptar premios o se queda completamente quieto.
Es fácil pensar que está cansado, distraído o siendo difícil.
Pero también puede estar tratando de decir algo.
Los humanos hablamos. Los perros observan y se comunican principalmente con el cuerpo. El problema es que muchas veces no los escuchamos hasta que ladran, gruñen o tratan de escapar.
Para empezar a entender a tu cachorro no necesitas memorizar veinte posiciones de la cola.
Necesitas aprender a notar cuándo algo cambia.
01 · Mira el cambio
No observes una sola parte del cuerpo
Una cola que se mueve no siempre significa felicidad. Un bostezo no siempre significa sueño. Mostrar la barriga tampoco es necesariamente una invitación para recibir caricias.
En vez de intentar descifrar una señal aislada, hazte estas preguntas:
- ¿Su cuerpo estaba suelto y ahora está rígido?
- ¿Quería acercarse y de repente intenta alejarse?
- ¿Estaba recibiendo comida y dejó de aceptarla?
- ¿Qué persona, ruido o movimiento apareció justo antes?
El contexto completa el mensaje.
Si tu cachorro se lame la nariz después de comer, probablemente no pasa nada. Si lo hace mientras permanece rígido y alguien lo está abrazando, puede estar pidiendo espacio.
02 · Escucha cuando todavía 'habla' bajito
No esperes a que tenga que ladrar
Muchos perros muestran señales pequeñas antes de gruñir, ladrar o tratar de escapar.
Pueden girar la cabeza, lamerse la nariz cuando no hay comida, bostezar, bajar el cuerpo, quedarse congelados, esconderse detrás de ti o buscar una salida.
Una de estas señales por sí sola no confirma que tenga miedo. Pero si aparecen varias o notas un cambio repentino en su cuerpo, haz una pausa.
Aléjalo un poco de la situación y observa qué pasa.
Si su cuerpo vuelve a verse suelto, acepta comida o decide acercarse por voluntad propia, probablemente necesitaba más espacio.
Escucharlo cuando habla bajito evita que tenga que subir el volumen.
03 · Haz la prueba de los tres segundos
Deja que también pueda decir “no quiero”
Los humanos demostramos cariño abrazando, tocando y acercándonos. A muchos perros no les gusta recibir afecto de esa manera todo el tiempo.
La próxima vez que acaricies a tu cachorro, hazlo durante tres segundos y detente.
Después observa.
Si vuelve a acercarse, empuja tu mano o busca más contacto, puedes continuar. Si gira la cabeza, se aleja, se queda quieto o evita tu mano, dale espacio.
No lo estás volviendo consentido.
Le estás mostrando que puede confiar en ti porque no necesita pelear para que respetes una señal.
04 · No apagues la alarma
Un gruñido también es comunicación
Un gruñido puede asustarnos, pero castigarlo no resuelve lo que el perro está sintiendo.
Puede detener el sonido en ese momento, pero también puede enseñarle que avisar no es seguro.
Si tu cachorro gruñe, detén la interacción y aumenta la distancia. Después intenta entender qué ocurrió.
¿Alguien quiso quitarle algo? ¿Lo tocaron mientras descansaba? ¿Se sintió acorralado? ¿Podría tener dolor?
Si los gruñidos se repiten, aumentan de intensidad o existe riesgo de una mordida, habla con tu veterinario y busca acompañamiento profesional en comportamiento canino.
No necesitas esperar a que ocurra un accidente.
05 · Habla menos y sé más claro
Tu cuerpo también hace parte del mensaje
La conversación va en las dos direcciones. Tu cachorro intenta entender tus palabras, pero también observa tu postura, tus movimientos y lo que haces después.
Usa una sola palabra para cada conducta y dilo una vez. Acompáñala con el mismo gesto y reconoce el momento en que responde correctamente.
Si quieres que venga, evita decir su nombre, después “ven”, luego “vamos” y finalmente “¿por qué no me haces caso?”.
También recuerda que inclinarte sobre él, acercarte de frente o intentar agarrarlo rápidamente puede resultar intimidante, aunque estés usando una voz amable.
No necesitas entender cada movimiento de tu cachorro desde hoy.
Empieza por observar cuándo su cuerpo cambia y qué ocurrió justo antes.
La buena comunicación no consiste en que tu perro obedezca más rápido.
Consiste en que los dos tengan que adivinar menos.